Segundo trabajo que realizo para el curso de jacky-sama:
Ya era jueves por la mañana y aún me seguía preguntando ¿qué diablos voy a escribir para la noche? Sí, es cierto, aún tenía un tema claro para la crónica que debía presentar, y estaba renegando bastante porque toda mi programación del ciclo había cambiado gracias al pedido de hacer de nuevo este ejercicio, en fin, como dice la gente, caballero nomás.
Necesitaba un plan de emergencia, así que decidí escribir acerca de la charla sobre periodismo digital; de todas maneras iba a ir, pero ahora tenía que concentrarme en otros aspectos de la reunión. A penas salí de clases me dirigí al salón 102, lugar donde iba a llevarse a cabo la exposición, y en el mismo instante en que llegué a dicha habitación, logré visualizar al primero de los tres monstruos que eran ponentes. Se trataba del popular ocraM, administrador del blog útero de marita, o mejor dicho, Marco Sifuentes, ex alumno de la facultad donde estudio.
Me dio alegría verlo en persona, tenía muchas ganas de al menos observarlo por una vez en mi vida, y no fui el único en pensar así. Varios de mis compañeros estaban entusiasmados, se les veía en el rostro, aunque nadie se dio cuenta de que ocraM estaba ahí a la hora fijada, es más, nadie sabía quien era.
Con un par de amigos decidimos entrar cuando apareció el segundo monstruo de aquella mesa. Al escenario entraba Súper-V, o el gran académico sobre tecnologías de la comunicación Eduardo Villanueva. En realidad ya sabía como se iba a comportar durante la ponencia, una persona imponente y pedante, como siempre ha sido su imagen como profesor. Sin embargo siempre había un interés especial por escucharlo, aunque la mayoría mostraban gestos de antipatía para con él., se podría decir que soy uno de los pocos que lo admira.
Me entretuve viéndolo un rato, luego entré junto con el organizador del evento, que se mostraba nervioso, no era para menos, hasta el día anterior el video que se tenía que mostrar en la exposición no estaba listo, pero en realidad creo que era por otra cosa, o eso creía. Justo en el momento que pase por el umbral de la puerta pude ver al tercer monstruo de aquella mesa, Esther Vargas estaba sentada ya en la mesa de los expositores, manipulando su computadora portátil Sony VAIO de color rojo, preparaba sus diapositivas, así que pensé que este regalo por parte de mis amigos iba a valer la pena.
Me senté en la última fila porque ya no había asientos en la parte delantera, todo ya estaba listo cuando empezaron los problemas, como siempre de organización. Un miembro de los organizadores estaba desesperada porque la cámara no funcionaba, se podía leer claro en sus labios, no sirve, no sirve. El inicio se estaba retrasando, tuvo que pararse el líder de esta banda para arreglar esta situación, que al final no era tan grave, un cable de conexión estaba en mal conectado.
Después de este percance empezó la charla, palabras del presentador y a continuación un video que se realizó para encuestar, pero otra vez habían problemas. La conexión era lenta y el video demoraba en cargar, esto era la maravilla de lo digital. Luego de varios susurros y pitidos en contra de este video empezaron a hablar los ponentes y se tenía que empezar por el más experimentado de todos. Villanueva empezaba y nos quemaba la tarde a todos los inocentes asistentes, no voy a hablar de periodismo digital porque no me compete, realmente fue así. Lo que pude oír fue el resumen del resumen de sus clases del semestre pasado, era la verdad, pienso por lo poco que se ha investigado del tema, eso espero.
Seguía Vargas, era la segunda vez que la escuchaba, aunque antes habló de otro tema. Mi compañera del costado esperaba ansiosa con su lapicero y su libreta, y varios se encontraban de la misma manera. Empezó a hablar, y siguió hablando, y siguió hablando, y lo único que puedo recordar de ella durante la exposición era su rostro que parecía malhumorado, y que siempre colocaba su mirada en un punto fijo, dándome un gran temor. Sin embargo pude distraerme y observar otras cosas interesantes mientras ella hablaba, por ejemplo, al profesor Sánchez – León tratando de ocultar su media rota, y que no podía porque la basta de su pantalón era demasiado alto, también las cabezas de un par de asistentes que se bajaban y subían involuntariamente.
Llegaba el momento del tercer expositor, Sifuentes empezó usando como siempre frases sarcásticas, como soy un Eduardo Villanueva, pero con 20 años menos, totalmente imposible. Se parecía en lo pedante, pero no llegaba a decir algo interesante, aunque sigo pensando que su blog es muy bueno. Esta vez me distraje con otra miembro del comité organizador, que actualizaba por Twitter toda la conferencia, cosa que me parecía excelente, pero la sorpresa para mí fue que había personas que estaban siguiendo la exposición por medio de esta herramienta. Ella escribía de manera apresurada y parecía que en cualquier momento el teclado se iba a romper.
Luego vino el momento de las preguntas, como siempre yo no pregunté, era lógico por lo que no había prestado mucha atención a la charla. Después de algunos comentarios, críticas, preguntas, algunas con sentido, otras repetitivas, terminaba la charla de mala manera. Puede que los asistentes se fueran satisfechos por las aclaraciones sobre sus dudas, pero me puse a pensar en los seguidores por Twitter que se quedaron con las ganas, ya no quedaba tiempo, el almuerzo era sagrado. Salí de la habitación sin despedirme, tenía que comer rápido porque tenías clases, pero al final de todo salía contento, ya tenía algo sobre qué escribir.
*Puede que sea duro en esta crónica, pero me gusto que Numero Zero organice este tipo de charlas de vez en cuando, todo el crédito para ellos...este es el video que pasaron: